

Viaje en tren hasta Pamplona. Nevando. Me gustan los viajes largos en tren, me permiten disfrutar con mayor plenitud del propio discurrir del viaje. Acontecimientos que ocurren fuera de él y dentro de él, más todas las emociones, sensaciones y pensamientos que van surgiendo en el propio devenir del recorrido. Una de las sensaciones es de intimidad, de sentirte protegido en la penumbra interior del vagón arropado por el calor y los cristales que te permiten ser espectador plácidamente. Cuando miro al exterior me gusta observar como los objetos se difuminan en una sucesión rápida desdibujándose, creando la sensación de velocidad en esas lineas en movimiento , que se contrapone al traqueteo propio que sientes en tu cuerpo dentro del tren. Ver, en este caso, como la nieve cubre el paisaje llegando a crear la sensación de uniformidad desdibujando el horizonte en algunas ocasiones. Y cuando ya los ojos se han paseado suficiente por el exterior, en momentos en los que dejas vagar la imaginación, aparecen otras sensaciones, otros sentidos de la estética, estos momentos me permiten reparar en algo que posiblemente no me hubiera parado a mirar o imaginar si no tuviera todo el tiempo del mundo. ¡Buen viaje!
















































