
Creada originalmente por Haideé Iglesias
La belleza de contemplar como rompen las olas y el juego que nos invitan a realizar, pues has de estar atento al movimiento, a la cadencia de secuencia que sigue cada ola. Cuántas han de acercarse y romper suavemente para que la que lo hace con tremenda fuerza no te sorprenda y te empape entero, algo que tampoco importa mucho, pues forma parte del juego que has comenzado con la mar. Una buena manera de comprender como todo en la naturaleza tiene un ritmo marcado, como todo se produce en armonía y de como nosotros al compartirlo, nos hacemos uno ella. Pero, y como parece ser que siempre hay un pero, no ha de jugarse sin más con la mar, su fuerza no conoce limites y en ocasiones pueden ocurrir desgracias que generan gran dolor, arrancando de la vida a aquellos que no lo comprendieron.
No ha sido este el caso. Era un atardecer que invitaba a contemplar su juego. Ahí esta la ola subiendo y rompiendo contra el rompeolas...




































