Protegidos del frío que sienten en la piel, caminan por la vida ateridos por el otro frío que no saben como hacer para quitarlo. Para este frío no sirven las palabras. Es un frío interior, un frío que asola todo cuanto toca, dejando desnudo ante si mismo, a aquel que se apercibe -aunque para la mayoría sea de modo inconsciente-, sin protección alguna. Es un frío que no te puedes quitar de encima con calor artificial. No.
Confundidos, les inquieta no encontrar el modo de no sentirlo, de que se aleje de ellos. Quitar este frío es tan fácil como mirar hacia adentro y sentir la llama que siempre está encendida. Mas, si, dice Osho: si no conoces a Dios -cada uno que le ponga el nombre que entienda- cómo vas a entenderlo, cómo vas a quererlo y cómo vas a quererte a ti mismo; porque cuando te quieres a ti mismo, ese frío desaparece.
La mente es muy guerrera y quiere seguir mandando, cuando no se la entiende. En cuanto uno ve la llama que le alimenta siempre, la mente ya no encuentra asidero y poco a poco, se convierte en tu aliada, mostrándote el camino que no veías, que no entendías, que no sentías.
¿Paradójico verdad? :)
Queda entonces la sensación de disfrute, el vivir el frío como tal. Energía, vitalidad, o un sencillo arrebujarse para protegerte de él. Viviendo, si -.-
El frio en el alma lo da, a mi entender, la soledad u la ausencia de cariño
ResponderEliminar